Letras y literatura

miércoles, 13 de mayo de 2020

AVIADORES en SUDAMÉRICA (VUELO NOCTURNO de A. SAINT EXUPERY)

mayo 13, 2020
   Antes que los estrépitos de la segunda guerra mundial colapsaran con el cotidiano progreso, este parecía no acabarse. Fueron muchos los adelantos de esos tiempos; uno de los mas destacados fue la comunicación, ya sea en radio, cine, buques o aviones.
   En el suelo de Sudamerica, en donde se desarrolla la intensidad de este libro, Riviere debe tomar decisiones difíciles; por ejemplo, decidir cual avión habrá de aterrizar. Fruto de su experiencia con los aviones de reconocimiento y correo, Antoine de Saint Exupery (1900-1944) desarrollo, en su pasión, todo tipo de interpretaciones no ajenas, completamente, a su experiencia. Riviere, por ejemplo, personifica al jefe de las comunicaciones nocturnas que unen a Buenos Aires con distintas ciudades; desde la Patagonia argentina, hasta la ciudad de Santiago, pasando por Asunción, Montevideo, Mendoza, Porto Alegre y Florianapolis. Uno de sus mejores pilotos, Fabien, se encuentra, con su nave, al sur de la Argentina en medio de una tormenta. Todas las ciudades argentinas de la zona no le abalan el permiso para aterrizar en sus pistas. Fabien vuela alto para luego percatarse de que esta sobre el Mar Argentino. Mientras realiza sus intrépidas maniobras, Reviere estará en la base de mandos de Buenosa Aires, supervisandolo todo, e intentando calmar a la esposa del piloto extraviado. Concluida la tormenta, el informe oficial dará una terrible novedad.
   Dibujado casi al mismo estilo que El Principito, Vuelo Nocturno es un homenaje a los héroes de la aviación, quienes, arriesgando su vida, hicieron más sencilla las vidas de una infinidad enorme de personas. Pero, secretamente, también es un vaticinio inescrutable al trágico fin de Antoine de Saint Exupery cuando un aviador lo derribo durante la segunda guerra mundial.

 escrito por Yamil Leonel Rogelio Artigas
#VueloNocturno #SaintExupery

lunes, 27 de abril de 2020

Dionisio de Halicarnaso

abril 27, 2020
Historia y retórica, fueron estas categorías en las que se destacó Dionisio de Halicarnaso, autor griego de cuya vida todo lo que se conoce se encuentra plasmado en su obra. Origen de Dionisio Para obtener detalles acerca de la vida de Dionisio es necesario recurrir a su obra. Este autor nacido entre el 60 y el 55 a.C en la ciudad de Halicarnaso fue hijo de un hombre llamado Alejandro.
Dionisio de Halicarnaso
Dionisio de Halicarnaso
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Historia y retórica, fueron las categorías en las que se destacó Dionisio de Halicarnaso, autor griego de cuya vida todo lo que se conoce se encuentra plasmado en su obra.

Origen de Dionisio

Este autor nacido entre el 60 y el 55 a.C en la ciudad de Halicarnaso fue hijo de un hombre llamado Alejandro. En el año 30 a.C se trasladaría a Roma, ciudad en la que se radicó por 22 años, período en el que adoptaría el latín como lenguaje aprendido y obtendría conocimientos de las antigüedades romanas, situación que le favorecería tiempo después para escribir sus libros de Arqueología.

Mientras estuvo en Roma ejerció como maestro de retórica, pero sus clases no eran impartidas en una escuela pública sino de forma particular a personas como Ammeo, Rufo Metilio, Gneo Pompeyo Gemino, Elio Tuberón; a quienes luego el historiador dedicaría parte de sus obras retóricas.

Dionisio, además, hizo énfasis en los escasos aportes realizados por Platón y Tucídides con relación al futuro orador. Contaba con una amplitud mental que superaba a la de muchos aticistas griegos y romanos y, al igual que Cicerón, consideraba la obra de Demóstenes como el epítome de la elocuencia.

Para el año 7 a.C tras conocerse la composición de un compendio de su obra Arqueología no se tuvo más noticias acerca de su actividad literaria, por lo que se supone pudo haber fallecido, hecho que podría estar sustentado en el mal estado de salud que venía presentando.

Estilo de Dionisio

En muchos de los textos escritos por Dionisio de Halicarnaso se evidenció una marcada postura del autor en favor del aticismo, siendo este, un estilo que hacía referencia a la delicadeza y elegancia de los escritores y oradores atenienses de cuyos exponentes destacaron Apolodoro de Pérgamo y Cecilio de Calates. Gracias a la adopción de estas nociones aticistas las obras de Dionisio se vieron dotadas de clasicismo, mostrando en Arqueología lo mejor de sus habilidades en la retórica, en donde además puso de manifiesto su intención de imitar el estilo de otros autores como Demóstenes, Isócrates y Lisias, tomando lo mejor de cada uno.

En el caso de Isócrates, Dionisio tomó la precaución de evitar el hiato, haciendo uso en cambio de una prosa periódica, mientras que de Demóstenes aplicó la osadía de sus metáforas. Es así como en Arqueología romana Dionisio le asigna a la historia un tono retórico y placentero que iba en contra de lo usado por Polibio en su versión.

En lo que respecta al léxico empleado por Dionisio en sus obras retóricas, este representa una mezcla de palabras del lenguaje corriente con aquellas pertenecientes a la lengua poética, utilizando nombres metafóricos en sustitución de un vocabulario técnico del cual carecía.

Obra de Dionisio de Halicarnaso

La mayoría de las obras que conformaron el trabajo de Dionisio de Halicarnaso surgieron durante su estancia en Roma en las que se esforzó por exponer la historia de la ciudad y efectuar una crítica literaria de grandes exponentes como Demóstenes, Lisias y Tucídides, entre otros. En el ámbito de la crítica literaria y la retórica, Dionisio de Halicarnaso daría muestras de su talento escribiendo obras como Sobre Tucídides, Sobre Dinarco, Sobre la mímesis, Sobre el estilo de Demóstenes, Sobre la colocación de las palabras y Sobre los oradores antiguos.

Arqueología romana: Consagración de Dionisio como historiador

No obstante, su trayectoria literaria llegaría a la cumbre con Antigüedades romanas o Arqueología romana, obra en la que el autor muestra la historia de Roma, abarcando desde el periodo mítico hasta llegar al inicio de la primera guerra púnica. Para su realización Dionisio de Halicarnaso se tomaría un periodo de dos décadas, iniciando su publicación en el año 8 a.C, siendo el griego el lenguaje usado para su composición.

Con esta obra el autor intentó relevar el trabajo que había estado llevando a cabo Polibio en su historia de Roma. Basándose en ello, Dionisio toma la iniciativa de poner en marcha su narración desde los tiempos primitivos de la ciudad hasta llegar al año 264 a.C, etapa en la que inicia la historia de Polibio.

En lo que respecta a la estructura, Arqueología romana se compone de 20 libros de los cuales 9 se encuentran preservados íntegros, mientras que el 10 y 11 están casi en su totalidad y el resto se encuentra incompleto. No obstante, es posible encontrar fragmentos del trabajo de Dionisio de Halicarnaso en escritos de Constantino Porfirogéneta, así como en un epítome descubierto en un manuscrito de Milan por Angelo Mai. También es posible encontrar vestigios de esta obra en los 3 primeros libros de Apiano y en las biografías de los autores Camilo y Coroliano de Plutarco.

El propósito principal de Dionisio con la creación de Arqueología romana fue el de generar una conciliación entre los griegos y el gobierno del Imperio Romano, haciendo énfasis en las cualidades de sus conquistadores. Para Dionisio la historia es filosofía que se predica con ejemplos, lema que adoptaría del punto de vista de los retóricos griegos.

En la realización de esta obra el autor recurrió a la consulta de las mejores fuentes, siendo su trabajo y el de Tito Livio considerados como los únicos en relatar de forma detallada la historia temprana de Roma.

En esta obra Dionisio no deja margen a la duda o la incertidumbre, ahondando en cada detalle de la Historia de la ciudad y haciendo referencia de numerosos documentos históricos. Junto con esto, Dionisio deja en claro su talento retórico introduciendo extensos discursos y narraciones de las batallas y combates más destacados.

Fuentes
- Historia y Biografía: Dionisio de Halicarnaso. Por Leydy Montoya
- Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Dionisio de Halicarnaso. En Biografías y Vidas - La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).
- La web de las biografías: Dionisio de Halicarnaso (s. I d.C.). Por Teresa Jiménez Calvente.

viernes, 17 de abril de 2020

Una PASIÓN del ESTÍO(PRIMER AMOR de Ivan Turgeniev)

abril 17, 2020
   




Esta novela del escritor ruso Ivan Turgeniev (1818-1883) tiene una relación casi directa con Anna Karenina de Tolstoi: su personaje femenino, la hija de la princesa Zasenika, Zenaida, tiene un carácter coqueto, vivaracho y atractivo. Su punto de vista apasionado de la vida y su personalidad recia la convierten en un personaje entrañable y llamativo. Tiene veintiún años y se ha mudado a una casa vecina de la del joven de diecisiete años Voldemar. Sus costumbres son un tanto mundanas, pero no explicitas y, merced a ciertas circunstancias, Voldemar se vera en ellas.
   Tres hombres, de edad madura,  quedan solos después de una cena y uno de ellos, el anfitrión, propone que narren la historia, sus convidados,acerca del primer amor. Uno de ellos menciona que su primer experiencia amorosa es de las pocas comunes y, escusandose por ser poco elocuente, convence al par de señores de que escribirá dichas experiencias para su posterior lectura. Este hilo argumental da hincapié a la historia de Voldemar y su amor por Zenaida.
   Pero esta pasión juvenil se vera truncada en un círculo amoroso. Zenaida se enamorara nada menos que del propio padre de Voldemar.
   Si bien la obra lleva ese título, para el propio Turgeniev esta era una historia trágica. Aquí el personaje principal es el femenino, Zenaida, y Voldemar apenas es un espectador que cumple el rol de divulgar esa historia para el perpetuo recuerdo de su padre. Al mismo tiempo el autor reconocera, más tarde, el valor autobiográfico que le dio a la trama.

escrito por Yamil Artigas

#yamilartigas #turgeniev #letrasyliteratura

viernes, 10 de abril de 2020

«El otoño del patriarca» y el mito del poder (Gabriel García Márquez)

abril 10, 2020
Aunque el sentido habitual de la palabra mito hace alusión a una historia ficticia, esta palabra posee múltiples sentidos que es dable considerar. Mito también es relato, noticia, mensaje, deliberación consigo mismo, rumor, fábula, cuento. Antes de ser Gabo, es decir, antes del estrepitoso éxito de Cien años de soledad y de escribir la epopeya de un pueblo latinoamericano que es el arquetipo de todos los
El otoño del patriarca - Gabriel García Márquez
Imagen de LetrasLibres

Aunque el sentido habitual de la palabra mito hace alusión a una historia ficticia, esta palabra posee múltiples sentidos que es dable considerar. Mito también es relato, noticia, mensaje, deliberación consigo mismo, rumor, fábula, cuento.[1]

Antes de ser Gabo, es decir, antes del estrepitoso éxito de Cien años de soledad y de escribir la epopeya de un pueblo latinoamericano que es el arquetipo de todos los demás, Gabriel García Márquez escribió una señera novela que reflexiona sobre el mito del poder, analizando en una intensa prosa —que más se acerca a la poesía— la figura del patriarca. Este es, asimismo, arquetipo de los patriarcas de todas las épocas, pero con los matices característicos de la particular idiosincrasia de nosotros, los latinos. Arriesgaré una aventurada afirmación y diré que esta es la obra más compleja de García Márquez —y con ello no digo que sea mejor o peor que otras del nobel colombiano—. Pudiéramos decir, además que incluso todo el universo de Gabo ya se encuentra in nuce en esta obra; cuando el patriarca celebra el centenario de su gobierno, «murmuraba más absorto que triste madre mía Bendición Alvarado de mi destino, cien años ya carajo, cien años ya, cómo se pasa el tiempo». Toda la pesantez de la existencia del patriarca deja entrever los destinos de las diversas generaciones que amarán, odiarán y morirán durante ese periodo de cien años en el pueblo de Macondo.

Pero la novela no transcurre allí, en Macondo, sino en las Antillas, en un lugar que es todos los lugares en Latinoamérica. La época tampoco es clara, pero la narración evidentemente no es histórica, y de allí el carácter mítico del relato del patriarca. Su vida es narrada por él y por los demás personajes que le rodean, en una prosa que transita sutilmente entre las diversas voces que elaboran el retrato del único personaje. En sentido estricto, no se cuenta la historia, porque nada de sus dichos y hechos se encuentran escritos, y a falta del registro histórico, los testimonios se convierten en leyenda, y la leyenda en historia oficial, sobre todo para las nuevas generaciones dentro de la misma novela, para quienes el patriarca era más una imagen construida que una persona real (¿no es acaso lo que sucede con todo dictador, o incluso, con todo personaje de la historia?). Cuando lo encuentran muerto no lo reconocen, porque una figura histórica es irreconocible, es decir, porque la construcción que hacemos de los personajes de la historia suele ser más grande que la sencillez y medianía de todo ser humano, por peculiar que sea. En ello radica el poder del mito.

Pero en este caso concreto, podemos tender un puente entre el poder del mito que construyó sobre sí mismo el patriarca, y hablar en consecuencia del mito del poder, es decir, de la naturaleza misma de detentar el poder. Es un tópico por todos aceptado el aforismo de Lord Acton según el cual «el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.» Poco se ha dicho, sin embargo, sobre la naturaleza misma del poder, que parece entrañar la destrucción de quien lo posee, cuanto más si este poder es supuestamente ilimitado. Pero ¿quién puede limitar al poder sino el poder mismo?

El primer límite autoimpuesto del poder es que, por su propia esencia, es efímero. Tratar de mantenerlo a toda costa acarrea un sinnúmero de dificultades, como acontece con el patriarca, quien padecerá la sospecha incluso de sus más cercanos. La paranoia es la enfermedad habitual del déspota, que ve un potencial traidor en cada amigo, una malvada intención en la acción más insignificante, y una secreta conspiración tras cada uno de sus pasos.

Y ello nos lleva a otra característica del poder: la soledad. El que está por encima de los demás es un autoexcluido. Nadie habita su mundo porque el mundo compartido es el de los de abajo: su realidad está en su mente, e intenta a toda costa hacer coincidir a la realidad con su deseo. Trata por ende de imponer su voluntad a los demás, pero aquí existe otro límite, la voluntad de los demás es inalienable. El patriarca podía obligar a todos a asumir que la noche fuera la mañana, pero la realidad se mantenía inalterada más allá de la necedad de su deseo. Podía obligar a todos a que le aplaudieran, pero no a que lo amaran, aún cuando en ello radica el aspecto narcisista del patriarca —y de todo líder—, en ser amado por su pueblo. Por último, para que el poder sea tal debe de ejercerse, porque de otra manera es cualquier cosa menos poder. Un personaje central, José Ignacio Sáenz de la Barra, tratará de convencerle de que el poder y el mandar son cosas distintas, «el mundo es suyo, general» le decía con un dejo de adulación para hacer sentir poderoso al patriarca, mientras que el propio Sáenz era el que mandaba a asesinar a los opositores del régimen —reales o ficticios—. Pero el engaño quedó al descubierto: el poderoso manda, el débil obedece, de tal manera que no es posible una disociación de ambos términos.

Tras el final de la novela queda el enigma, ¿quién era el patriarca? No podemos saberlo cuando él mismo parece desconocerse al ver una imagen suya en una pantalla. García Márquez sólo nos permite entrever un nombre, Nicanor, con el que la muerte le llama. Nicanor viene de Niké-anor, el vencedor de los hombres. No es un nombre tanto como un símbolo. El patriarca es el vencedor de todos, de sus opositores, de los militares, del pueblo mismo, y hasta de sus propios amigos. Sin conocer el amor, motivado siempre por ese fuego que lo consumió durante toda su vida, no posee más que el poder sobre su casa, su pueblo, todo su mundo. Pero ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo, si con ello se ha perdido la vida?

Notas
[1]↑ Significados que se pueden encontrar en la entrada del término mythos en el Diccionario Manual Griego. Ed. Vox, 2000, p. 403

sábado, 4 de abril de 2020

Ovidio

abril 04, 2020
Publio Ovidio Nasón fue un poeta romano nacido en Sulmona en el año 43 a.C. quien al crecer desarrolló habilidades literarias notables, las cuales, lo llevaron a la consagración con la creación de sus obras el Arte de amar y Las metamorfosis. Origen La ciudad de Sulmona, Italia, sería el lugar en que daría comienzo la vida de Ovidio, el 20 de marzo del año 43 a.C., siendo
Ovidio
Imagen de BiografiasyVidas

Publio Ovidio Nasón fue un poeta romano nacido en Sulmona en el año 43 a.C. quien al crecer desarrolló habilidades literarias notables, las cuales, lo llevaron a la consagración con la creación de sus obras el Arte de amar y Las metamorfosis.

Origen

La ciudad de Sulmona, Italia, sería el lugar en que daría comienzo la vida de Ovidio, el 20 de marzo del año 43 a.C., siendo criado desde entonces como un caballero de ancestral estirpe. Cursó estudios de retórica en Roma, junto a su hermano, con el propósito de iniciarse en la carrera de derecho, pero todo esto cambiaría cuando empezó a mostrar gradualmente inclinación hacia la poética. Sin embargo, esta preferencia no fue vista con buenos ojos por su padre, quien consideraba que la poesía no traería ningún provecho económico a la vida de Ovidio, haciendo referencia a la austeridad en la que murió Homero.

A lo largo de su vida Ovidio tuvo 3 esposas, iniciándose en este estado civil a una edad bastante joven con su primera mujer, quien fuera designada por la sociedad con el título despectivo de nec digna nec utilis (ni digna ni útil). Esta connotación negativa sería asignada probablemente por no pertenecer a su misma clase social, además, de su incapacidad para concebir durante el breve tiempo que duró la relación.

Después llegaría su segundo matrimonio, de corta duración, pero en el cual fue gestada una hija, quien al crecer le dio a Ovidio la oportunidad de convertirse en abuelo en dos ocasiones.

Con su tercera esposa Ovidio tuvo otra hija hacia quien demostró gran cariño, sentimiento surgido de la mezcla entre padre y maestro literario.


Escritura y maestros

A pesar de los esfuerzos realizados por Ovidio para complacer a su padre al escribir en prosa, estos pronto sucumbirían a palabras acompañadas de ritmo y cadencia de verso, estilo que se convirtió en aspecto esencial para el desarrollo de sus habilidades literarias. Entre sus maestros de elocuencia se encontraban Arelio Fusco, quien era procedente de Asia Menor, Higino y Porcio Latrón de Hispania.

Al momento de ocurrir el fallecimiento de su padre, Ovidio adquiere la figura de heredero y asume la posesión de todos sus bienes. Esto le permitió vivir sin preocupaciones y emprender viajes hacia diferentes lugares como Asia Menor, Atenas y Sicilia, siendo esta última, la ciudad en la cual culminaría sus estudios, hecho que lo llevaría a dedicarse plenamente a la poesía.

Gracias al gusto por la erudición y el desinterés hacia lo político y social, como resultado de la estética helenística, Ovidio pasaría a formar parte de un grupo de poetas que no tuvieron participación en las guerras civiles que afectaron la ciudad de Roma durante el siglo I a.C.


Exilio

Debido al reconocimiento obtenido en la época por su altercado con el emperador Cesar Augusto en el año 8 a.C., Ovidio tomó la decisión de exiliarse en Tomis, ciudad perteneciente a la costa oeste del Mar Negro en la cual pasaría sus años de vida restantes. Sin embargo, expertos asumen que este exilio forzoso fue motivado por su asistencia a ceremonias de adivinación en las cuales se discutía el destino del emperador.

Obras de Ovidio

Ovidio compuso Amores a sus 18 años, el cual fue un poemario influenciado por Tibulo y Propercio, formado por elegías que tenían como elemento de inspiración a una mujer llamada Corina. No obstante, se especulaba que esta figura femenina era una invención del poeta, aunque su descripción hacía referencia a un conjunto de características presentes en algunos de sus amores.

Posteriormente, escribió Medea, una tragedia de la cual no se conserva vestigio alguno, y Heroidas, una serie de cartas escritas presumiblemente por varias heroínas a sus amantes.

Seguido de esta obra Ovidio desarrolla una trilogía compuesta por 3 poemas didácticos de connotación erótica: Arte de amar (Considerada por algunos como su obra maestra). Después, estaba Remedios de amor, en la cual Ovidio evidenciaba un manejo notable del dístico elegíaco, así como una facilidad prodigiosa y pintoresca del verso y por último, Cosméticos para el rostro femenino.

La poesía de Ovidio se caracterizó durante su primera etapa por tener un tono audaz, tomando el amor y el erotismo como temas centrales en sus composiciones. En todas estas obras Ovidio dejó en claro su propósito didáctico al exponer consejos y ejemplos que permitieran al lector conocer cómo seducir a las mujeres, así como interactuar con ellas, acompañado de anécdotas burlescas y un costumbrismo cargado de sátira. Sin embargo, en los tiempos actuales dichas obras son apreciadas mayormente desde un enfoque erótico más que amoroso, considerándolas incluso como una recopilación de anécdotas jocosas.

Hacia la madurez Ovidio compuso Las metamorfosis, un extenso poema compuesto en hexámetros en el cual se concentran diversos relatos y leyendas mitológicas relacionadas con las metamorfosis y los cambios. Cabe destacar que Las metamorfosis fue un intento de Ovidio por competir contra la Eneida de Virgilio. No obstante, a la solemnidad de la Eneida se contrastaba el guiño, la broma y el refinamiento presentes en Las metamorfosis. Este contraste se veía también reflejado en la personalidad de ambos poetas: por una parte, la variedad pasional y helenística de Ovidio, mientras que, por la otra, la épica armónica ática del insigne Virgilio.

Fue durante el transcurso de la Edad Media y el Renacimiento que Las metamorfosis sería vista casi como una enciclopedia acerca de la mitología clásica.

Durante su etapa de exiliado Ovidio compuso obras con una marcada melancolía, destacándose entre ellas Los Tristes en la que, a través de 5 libros de elegías, relata su infeliz estadía en Tomis, donde, además, apelaba a la benevolencia del emperador Augusto.

De su período final como poeta solo permanece un poema breve de nombre Ibis en el cual Ovidio confiere maldiciones sobre un enemigo con quien en el pasado mantuvo una gran amistad. También junto a esta se encuentra el poema centrado en la pesca: La Haliéutica, del cual solo se conserva una parte.

Fuentes
- Biografías y Vidas: Ovidio
- Lecturalia: Ovidio

sábado, 28 de marzo de 2020

Hexámetro dactílico

marzo 28, 2020
El hexámetro dactílico es el verso característico de la épica, los himnos y otras formas líricas. Escritores como Homero, Hesíodo, Quinto Ennio, Virgilio, Ovidio, entre otros lo utilizaron en sus composiciones. Para poder entender el verso hexámetro dactílico, lo primero que debemos saber es que en la poesía grecolatina el ritmo está marcado por sucesiones
Verso dáctilo
Verso dáctilo: Simil entre las falanges de un dedo y las sílabas; 
una larga y dos cortas.
Imagen de Wikipedia
El hexámetro dactílico es el verso característico de la épica, los himnos y otras formas líricas. Escritores como Homero, Hesíodo, Quinto Ennio, Virgilio, Ovidio, entre otros lo utilizaron en sus composiciones.

Para poder entender el verso hexámetro dactílico, lo primero que debemos saber es que en la poesía grecolatina el ritmo está marcado por sucesiones de sílabas largas y breves que, agrupadas de distintas maneras, reciben el nombre de "pie". Los "pies" más conocidos son:

  • El troqueo: ― ∪ (una larga y una breve)
  • El yambo: ∪ ― (una breve y una larga)
  • El dáctilo: — ∪ ∪ (una larga y dos breves)
  • El espondeo: ― ― (dos largas)

El hexámetro dactílico está compuesto por 6 pies, cada uno dáctilo (que en ocasiones pueden ser reemplazados por espondeos, ya que dos sílabas breves equivalen a una larga), sin embargo, el verso final siempre tiene dos sílabas, que puede ser un troqueo o espondeo. Es por este motivo que el hexámetro en sí se caracteriza por el ritmo, ya que el número de sílabas varía entre 12 y 17.

Fuentes
- ContraClave: Prosodia y métrica, el hexámetro dactílico.
- InterClássica: Origen y estructura del hexámetro dactílico
- Griego II: Apéndice, Métrica griega (I), El hexámetro.
- Wikipedia: Hexámetro
- Diccionario Etimilógico Español en Linea (DEEL): Hexámetro.

lunes, 23 de marzo de 2020

Horacio

marzo 23, 2020
Quinto Horacio Flaco fue un reconocido poeta lirico y satírico romano quien a lo largo de su vida llevó a cabo la composición de obras de distintos tipos (sátiras, épodos, odas y epístolas), en las cuales, plasmó su punto de vista sobre diferentes aspectos predominantes de la época. Su trabajo obtendría el valor suficiente para ser puesto a la altura de otros poetas clásicos
Horacio
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Quinto Horacio Flaco fue un reconocido poeta lírico y satírico romano quien a lo largo de su vida llevó a cabo la composición de obras de distintos tipos (sátiras, epodos, odas y epístolas), en las cuales, plasmó su punto de vista sobre diferentes aspectos predominantes de la época.

Su trabajo obtendría el valor suficiente para ser puesto a la altura de otros poetas clásicos latinos como Virgilio, Cicerón, Ovidio, entre otros.

Origen de Horacio

Venosa, antigua región de Italia, sería el lugar donde nacería Horacio en el año 65 a.C., siendo hijo de padres esclavos. Sin embargo, esta condición no impidió que su padre pudiese enviarlo a cursar estudios en Roma. Es allí donde a la edad de 10 años Horacio ingresa en la escuela del prestigioso Orbilio, quien impartió a este, lecciones de retórica y filosofía, complementándolos con castigo corporal como parte de sus metodologías de enseñanza. Sin embargo, gracias a ello, Horacio pudo adquirir una consistente formación, en donde, a los 20 años estaba listo para emprender viaje a la ciudad cultural de Atenas, en la cual, se matricularía como alumno de la Academia.

Inserción en el ejército

Durante su estancia en Atenas, Horacio conoce a Brutus con quien estableció una amistad cercana y que lo llevaría a que este le otorgase el cargo de militar tribuno, lo cual, condujo a Horacio a participar en la batalla de Filipos ocurrida en el año 42 a.C. Sin embargo, su evidente inexperiencia en el ramo militar hizo que tomara la decisión de retornar a su tierra natal.

Al llegar al sitio donde fue criado, Horacio se encuentra con la noticia de que las tierras legadas por su padre habían sido tomadas y cedidas de forma arbitraria a los soldados del imperio. Ante este desafortunado evento Horacio se dirige a Roma, sitio en el cual conoce a Virgilio con quien desarrolló una fructífera amistad.

Posteriormente, Virgilio introduciría a Horacio en el círculo social de Gayo Mecenas, en quien generó un agrado inmediato y que propiciaría el nacimiento de una estrecha relación que le llevaría a convertirse en protegido de este. A su vez Mecenas presentaría a Horacio ante Octavio Augusto de quien también obtendría protección, además de proponerle ocupar el cargo de secretario personal. No obstante, Horacio rechazaría este ofrecimiento por considerar que él no se ajustaba a los preceptos que regían su moral epicúrea.

Con el tiempo la figura de Horacio adquirió un notable respeto dentro de la elite romana que conformaba el mundo de la literatura y la política, pero manteniéndose siempre anclado a la protección otorgada por Mecenas.

Tras cumplir 30 años, Horacio se convierte en un hombre afable y de refinado humor en el que la tradición le dota de un carácter enamoradizo, bajo el cual, sentía preferencia por mujeres jóvenes, así como la buena comida.


Obras de Horacio

Para el año 33 a.C. como consecuencia de la simpatía que Mecenas sentía por Horacio, este le otorga una propiedad situada en las colinas de Sabina, lugar en el cual, el poeta se sumergió de manera activa en la composición literaria.

Fueron 4 los tipos de obras que caracterizaron el trabajo literario de Horacio: sátiras, odas, epodos y epístolas.

Con relación a las Sátiras, estas presentaban temas alusivos a cuestiones éticas en los cuales Horacio reflejaba la destrucción causada por la ambición, la estupidez presente en las posturas extremistas, así como la codicia por la riqueza y el estatus social.

Es aquí donde Horacio escribió en distintos periodos el Libro I y II de las Sátiras, cuya composición estaba regida por hexámetros inspirados en el estilo satírico del poeta Lucilio en el que, además, tanto las 10 sátiras del Libro I, como las 8 sátiras del Libro II estaban moderadas por la tolerancia.

Escritos en el año 30 a.C. los epodos, una serie de 17 poemas cortos en dísticos yámbicos, representaron un llamado por parte de Horacio al cese de la guerra civil, la cual, finalizaría con la victoria de Octavio sobre las tropas de Antonio en Actium, hecho ocurrido en el año 31 a.C.

Además de esto, en los epodos, Horacio también planteaba una crítica hacia los abusos sociales cometidos en la época. Cabe destacar que todos estos poemas fueron considerados como adaptaciones del estilo lírico griego perteneciente al poeta Arquiloco.

Por otra parte, en donde más sobresalió el trabajo de Horacio fue en la composición de las Odas, en las cuales llevó a cabo la creación de los Libros I, II y III durante el año 23 a.C. Todos estos libros surgirían como adaptaciones de las obras de Anacreonte, Safo y Alceo en cuyo contenido se hacía alusión a temas como la prédica de la paz, el amor, el patriotismo, el vino, la amistad y la sencillez.

Hacia el año 20 a.C, Horacio publica el Libro I de sus Epístolas, formado por 20 cartas cortas escritas en versos hexámetros. En ellas expresa su punto de vista acerca de la sociedad, la filosofía y la literatura, apelando para ello, a su lógica del punto medio con una marcada postura a favor de doctrinas como el epicureísmo.

Dentro de las epístolas escritas por Horacio la más destacada fue Arte Poética, obra que establecería los cimientos de la estética literaria latina.

Si bien, en estas obras Horacio planteaba cuestiones políticas, estas no representaban el eje principal, ya que, también estaban dotadas de una considerable mitología, proveniente de las culturas griega y romana. En ellas se hacían evidentes la influencia de Pindaro, siendo luego elogiadas por su ritmo y refinamiento presente en su estructura.


Influencia de Horacio

Con el paso del tiempo, las obras de Horacio obtuvieron reconocimiento dentro de la literatura que precedió siglos después de su muerte ocurrida en el año 8 a.C. Con la llegada del Renacimiento varios escritores y poetas de la época realizaron sus obras tomando como inspiración las temáticas y planteamientos presentes en el trabajo de Horacio. Poetas tales como Ronsard, Garcilaso y Petrarca se sintieron cautivados por el estilo característico de Horacio.

Por otra parte, en España se hace evidente la influencia de Horacio en las obras de poetas como Fray Luis de León, Leandro Fernández de Moratín y José Cadalso.

Inglaterra también fue uno de los lugares en el cual las obras de Horacio fueron acogidas gratamente por poetas como John Keats y John Milton.

Fuentes
- EcuRed: Horacio
- Historia-biografía: Biografía de Horacio
- Biografías y Vidas: Horacio

domingo, 15 de marzo de 2020

Virgilio

marzo 15, 2020
Notable fue la vida de Publio Virgilio Marón, poeta latino, cuyas habilidades literarias le llevaron a componer poesía épica, pastoral y didáctica, demostrando en todas ellas grandes cualidades. A pesar de sus modestos orígenes, Virgilio tuvo el privilegio de recibir ayuda y protección por parte de personas importantes como el poeta Horacio, Cayo
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Notable fue la vida de Publio Virgilio Marón, poeta latino, cuyas habilidades literarias le llevaron a componer poesía épica, pastoral y didáctica, demostrando en todas ellas grandes cualidades.

A pesar de sus modestos orígenes, Virgilio tuvo el privilegio de recibir ayuda y protección por parte de personas importantes como el poeta Horacio, Cayo Mecenas, Octavio, así como del futuro emperador Augusto.


Origen

Este poeta latino nació en Andes, región conocida actualmente como Piatole ubicada en Italia en el año 70 a.C. Como hijo de un padre que desempeñaba labores como industrial alfarero y una madre liberta, Virgilio tuvo una crianza modesta. Sin embargo, esta condición no representó obstáculo para que sus padres hicieran todo lo posible por brindarle una educación esmerada.

Fue así como a los 15 años Virgilio estudiaría en Cremona para luego continuar su formación en Milán y Nápoles, donde adquiriría un amplio conocimiento de los autores griegos, siendo Homero su principal objeto de estudio. Añadido a esto, Virgilio estudió medicina, filosofía y matemáticas, áreas que le dotaron de una cultura exclusiva.

Tras el fallecimiento de su padre, a Virgilio le fue adjudicada la responsabilidad de gestionar la herencia otorgada por este, lo cual, hizo que debiera trasladarse hasta la región de Mantua. Allí adoptó una postura receptiva hacia la vida del campo, la cual, serviría como inspiración para la composición de Eglogas, un conjunto de poemas bucólicos.

Tiempo después, Nápoles se convertiría en el próximo destino elegido por Virgilio, donde a la edad de 34 años escribiría Las Geórgicas. Esto, motivado por su intención de conducir la voluntad del pueblo romano hacia la práctica de la agricultura, la cual, era considerada por él como una fuente de riqueza y prosperidad.

Tras la culminación de esta obra, Virgilio pasaría los siguientes 10 años dedicando todo su potencial literario para la creación de La Eneida, un extenso poema enfocado en Roma, abordado desde sus orígenes.

Con la intención de obtener referencias geográficas y paisajísticas para enriquecer esta obra, así como también ampliar sus conocimientos filosóficos, Virgilio se embarcó en un largo viaje por Grecia y Asia. Sin embargo, durante el trayecto enfermó gravemente, provocando que, en su lecho de muerte, autorizara a sus amigos Plocio y Vario para destruir La Eneida por considerarla como una obra inconclusa. Sin embargo, por orden de Augusto, estos no llevaron a cabo la última voluntad de Virgilio llegando a publicarla poco tiempo después de su muerte, ocurrida al desembarcar en Brindis.


Obras

Un conjunto de obras menores de carácter didáctico, épico y elegíaco conocidas como Appendix Vergiliana se atribuyen como parte del repertorio literario de Virgilio, cuya composición se cree fue realizada por él durante su juventud.

Entre los poemas que integran Appendix Vergiliana están:
  • Aetna: Poema dedicado al volcán Etna.
  • Ciris: Poema en el cual se alude a la metamorfosis en Ciris (pájaro) de Escila, hija del rey de Megara.
  • Catalepton: Conjunto de poemas de corta extensión, algunos de los cuales se cree fueron compuestos durante la etapa juvenil de Virgilio.
  • Copa: Poema alusivo a una bailarina siria quien invita a un viajero a su casa para hacerle compañía.
  • Elegiae in maecentatem: Poema de naturaleza necrológica que plasma las últimas palabras dirigidas al emperador Augusto por parte de Mecenas, benefactor de Virgilio.
  • Moretum: Poema gastronómico en el que Virgilio describe de manera detallada la preparación de este plato local oriundo de la Cisalpina.
  • Culex: Poema en el cual un mosquito advierte durante un sueño, al pastor que lo mató, que la razón por la cual este le picó fue para salvarle la vida, situación que hizo al pastor fabricar una tumba para honrar al insecto.
  • Dirae: Conjunto de cantos expresados por el amante de una tierra a la cual tuvo que abandonar, producto del arrebato impuesto por veteranos del ejército romano. Junto con esto, el amante dedica a su enamorada Lydia, un poema de amor con su nombre, así como un elogio dedicado al campo donde esta habitaba.

La Eneida

La figura poética de Virgilio adquirió gran renombre tras asumir la tarea de escribir La Eneida, obra formada por un extenso poema de 12 cantos de carácter patriótico, para el cual, Virgilio tomaría las epopeyas homéricas como inspiración para el desarrollo del mismo. Como personaje principal Virgilio escogería la figura de Eneas, legendario héroe troyano.

La Eneida comienza con Eneas huyendo del desastre ocurrido en Troya, en compañía de su padre Anguises, a quien llevaba sobre sus hombros, y su hijo Ascanio. Posteriormente, Eneas reúne una flota para zarpar junto a los supervivientes troyanos en un recorrido que le llevaría por varios lugares (Sicilia, Epiro, Creta y Tracia), antes de desembarcar en las costas de África.

Más adelante, la obra se centra en la relación romántica desarrollada entre Eneas y Dido, reina de Cartago, la cual, tiene un final trágico al suicidarse, producto de su separación producida por la partida de Eneas.

Luego de este capítulo se presenta un interludio, el cual, da paso al último tramo de la obra en que se narra la llegada de Eneas a Italia, así como su enfrentamiento con Turno, rey de los rótulos.

Tras concretar la victoria frente a Turno, Virgilio obtiene la mano de la princesa del Lacio, Lavinia, marcando así, la conclusión de esta memorable obra.


Legado de Virgilio

Virgilio fue un personaje que obtuvo gran reconocimiento por parte de la sociedad de su época, quienes le demostraron gran aprecio y veneración, llegando a ser considerado como un modelo de sinceridad y benevolencia. Su afición por el estudio, así como el esfuerzo dedicado a la composición de sus versos es posible encontrarlo reflejado a lo largo de todas sus obras con las cuales anhelaba dejar como legado un material literario que perdurara con el paso del tiempo. Sin embargo, pese al esmero llevado a cabo por sus amigos para preservar los primeros borradores de sus obras, estos desaparecieron por completo.

Durante el transcurso de la Edad Media, la figura de Virgilio sería ensalzada hasta el punto de conferirle una connotación de leyenda.

De sus poemas, algunos fragmentos enigmáticos le fueron atribuidos interpretaciones que aludían a una doctrina esotérica. Por otra parte, existieron escritores cristianos quienes consideraban a Virgilio como un pregonero del cristianismo, haciendo ver el comienzo del Idilio IV como una profecía mesiánica.

Fuentes
- Biografías y vidas: Virgilio
- Historia-biografía: Virgilio
- EcuRed: Publio Virgilio Marón